Microbiota intestinal y hormonas

La microbiota intestinal se empieza a adquirir ya en la época embrionaria y fetal a partir de la microbiota de la boca (saliva) de la madre, y se acaba de definir al nacer, a través de la microbiota del canal del parto.

Si la salud bucal de la madre no fue buena (gingivitis), la microbiota  del recién nacido no será saludable (disbiosis).

Las hormonas sexuales (andrógenos y estrógenos) que recibe el feto de la madre durante el primer trimestre del embarazo, determinarán también la composición de su microbiota en el futuro. Si la dieta de la madre es alta en alimentos con contaminantes (pesticidas, etc) y/o utiliza cosméticos o  productos de higiene con triclosán o parabenes,  que actúan como disruptores endocrinos, el feto tendrá un exceso de estrógenos.

En la pubertad, la microbiota intestinal se modifica en función del sexo. En los chicos, en los que aumentan los andrógenos, aumentarán los bacterioides. En las chicas, en las que aumentan los estrógenos, predominarán lactobacilos y bifidobacterias, la microbiota intestinal será más diversa y el intestino menos permeable.

La microbiota influye en la inmunidad. Cuando predominan los andrógenos, el individuo es más susceptible a las infecciones agudas (resfriados) y más resistente a las enfermedades autoinmunes. Por el contrario, cuando predominan los estrógenos, el sistema inmunológico es más resistente a las infecciones agudas pero más susceptible a las enfermedades autoinmunes (lupus, esclerosis múltiple, artritis, etc). Ello explica que las enfermedades autoinmunes sean más frecuentes en mujeres.

Los síntomas de un exceso de estrógenos en una mujer son:

síndrome premenstrual (hinchazón abdominal, alteraciones del humor, ansiedad por los dulces, retención de líquidos), reglas largas, tendencia a miomas, mamas fibroquísticas, estreñimiento crónico con heces pastosas en los primeros días de la menstruación.

Los síntomas de un exceso de estrógenos en un varón son:

hemorroides, varices en testículos, grasa corporal de distribución femenina, piel fina, poco vello, 4º dedo de la mano dominante igual o más corto que el 2ª. Lo normal en un varón es que el 4ª dedo sea más largo que el 2º).

Es posible mejorar y eliminar todos estos síntomas asociados a un exceso de estrógenos modificando la microbiota intestinal a través de la dieta y suplementos nutricionales (prebióticos y probióticos).

A la inversa, si existe un exceso de andrógenos en la mujer, se producirá una disbiosis y síndrome de ovario poliquístico (SOP), con reglas irregulares y dolorosas (dismenorrea), vello excesivo, acné, infertilidad, , resistencia a la insulina y tendencia a engordar. En estas mujeres, el 4º dedo de la mano dominante será más largo que el 2º.

También en este caso, se pueden corregir los síntomas asociados al exceso de andrógenos modificando la microflora con una dieta rica en prebióticos, probióticos y simbióticos, y suplementos si se requieren. Es muy importante, tratar con una dieta adecuada los casos de SOP, aparte de otras medidas (metformina, tratamiento hormonal)