La evidencia es clara: EL ALCOHOL PRODUCE 7 TIPOS DE CANCER

El consumo de alcohol, a pesar de estar socialmente aceptado y no ser percibido como nocivo, pone en peligro tu salud, incluso cuando se toma en cantidades consideradas “normales” o moderadas.

Los estudios científicos  han demostrado que el alcohol causa cáncer de boca, faringe, esófago, laringe, colon y recto, hígado y mama. Además, cada vez hay mayor evidencia que apoya la contribución causal del alcohol al cáncer de páncreas, próstata y piel (melanoma).

La evidencia es clara: EL ALCOHOL PRODUCE 7 TIPOS DE CANCER

La relación es dosis-respuesta, es decir, a mayor ingesta, más riesgo. No hay un nivel de ingesta de alcohol “seguro” o exento de riesgo. La literatura científica demuestra que, incluso una ingesta baja o moderada en circunstancias sociales, es causa de cáncer.

Si además de beber, se fuma, el riesgo se multiplica, por un efecto de interacción bien conocido.

Las personas que toman ≥ 5 copas de vino o cerveza/día tienen un riesgo 5 mayor de tener cáncer de boca, faringe y esófago que los abstemios y un 50% más de riesgo de sufrir cáncer colorrectal, de hígado y de mama (Informe IARC 2016, que corrobora el informe de la OMS de 2014).

El alcohol es un carcinógeno documentado. Tiene la capacidad de entrar en las células con mucha facilidad y ser convertido en acetaldehído, el cual puede dañar al ADN.

Al igual que sucedió en los años 60 con el caso del tabaco, cuando existían pruebas científicas sobre su carcinogenicidad y la industria difundía falsas alegaciones al respecto, actualmente la potente industria del alcohol difunde información errónea acerca de los efectos nocivos del alcohol debido a sus intereses económicos, confundiendo los hallazgos de la investigación y contradiciendo los mensajes de salud pública basados en la evidencia científica. Pero lo cierto es que el incremento del riesgo de cáncer y otras enfermedades que producen las bebidas alcohólicas convierten en irrelevantes y falaces sus posibles beneficios para la salud cardiovascular, incluso a dosis bajas.

Pero es que además, el alcohol produce la muerte de uno de cada siete hombres y una de cada trece mujeres en Europa –siendo responsable del 3,6% de los fallecimientos en nuestro país- y se relaciona con el riesgo de desarrollar más de 200 enfermedades, según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la situación mundial del alcohol y la salud en 2014.

La OMS certifica que, pesar de que los españoles gozan de la mejor esperanza de vida y salud de Europa, el consumo de alcohol —junto al sobrepeso y el tabaquismo— pueden poner en peligro ese dato. A pesar de que el consumo de alcohol está estabilizado en los últimos años, bebemos 11,2 litros per cápita, el doble de la media mundial. Dado que el 31%  de los españoles se declara abstemio, los que beben, beben no poco…

Menos del 1% de los españoles puede considerarse adicto al alcohol, pero aunque no seamos conscientes de ello, vivimos en una sociedad de consumo abusivo de alcohol y no percibimos los riesgos del alcohol excepto en casos concretos, como cuando se produce un accidente de tráfico. Incluso lo consideramos saludable en cantidades “moderadas” y justificamos su consumo por formar parte de nuestra cultura.  Muchos empiezan a probar el alcohol de niños, a algunos ya les mojaron el chupete en alcohol, a otros les dieron agua del Carmen o leche con coñac cuando tuvieron un resfriado, y muchos fueron incitados a brindar con cava antes de que les cambiara la voz. Celebramos cualquier acontecimiento con alcohol y ahogamos las penas con alcohol.

La evidencia es clara: EL ALCOHOL PRODUCE 7 TIPOS DE CANCER

Los españoles no nos damos cuenta de cuánto bebemos (Estudio Lundbeck: “Percepción y Conocimiento del Alcoholismo en España”). Como se bebe tanto, se considera que lo habitual es “lo normal”. España es el país europeo que tiene más bares por habitante. No hay español que se precie que no sea entendido en vinos, cosechas y gin-tonics. Los restaurantes obsequian con chupitos para cerrar una copiosa comida.

En España la gente joven bebe en la calle y las autoridades sanitarias consienten el botellón. Casi el 35% de los españoles de 15 a 29 años ha bebido en forma de atracón (binge eating) en el último mes (Plan Nacional de Drogas, 2015). Pero los no tan jóvenes, tras pasar la semana sin probar ni gota, también esperan al fin de semana para consumir todo lo que no han bebido entre semana. Tampoco se respeta la legislación sobre prohibición de venta de bebidas a menores.

El 15% de los españoles mayores de 15 años declaran beber alcohol diariamente (23% de los varones y 7% de las mujeres) y el 53% declaran beber 1 vez al mes o menos (39% de los varones y 66% de las mujeres) (Encuesta Europea de Salud, INE 2014). Uno de cada 4 españoles consume alcohol más de una vez a la semana. Además, el 10,6% de los consumidores de alcohol reconoce tomar seis o más bebidas alcohólicas en una sola ocasión de consumo al menos una vez al mes.

Y, ¿qué bebemos? Sobre todo cerveza (50%), seguida de bebidas de alta graduación (28%) y vino (20%). La cultura del consumo de alcohol de la Dieta Mediterránea Tradicional que defiende la industria no coincide con la realidad.  Y es que, no nos engañemos, el consumo de alcohol ha cambiado en nuestra sociedad, al tiempo que nos hemos globalizado. Los datos indican que los adultos tendemos a beber menos, pero peor, y que el consumo de alcohol de los jóvenes es cada vez más temprano y preocupante.

La punta del iceberg” se encuentra en el consumo de riesgo, según el Plan Nacional de Drogas. Millón y medio largo de españoles (el 17% de la población) son consumidores de riesgo. Sin embargo, sólo el 1,3% de los españoles percibe su consumo como alto o muy alto, mientras que el 57% lo considera bajo o muy bajo, reflejándose una distorsión entre el consumo real de alcohol y la percepción que se tiene sobre el propio consumo.

Para Antoni Gual, jefe de la Unidad de Alcohol del Hospital Clínic de Barcelona, “el bebedor tiene poca conciencia de los riesgos que asume. Siempre piensa que bebe menos de lo que realmente bebe, y asume riesgos para su salud mayores de lo que cree. Conforme se desarrolla la adicción, el alcohol se convierte en algo más importante para el bebedor, y necesita encontrar argumentos que justifiquen su elevado consumo: en esa línea, siempre tiende a sobrevalorar los efectos positivos, e infravalorar los negativos”.

Casi el 31% de los españoles considera admisible una cantidad diaria de alcohol que ya es de riesgo, situándola entre 5-6 UBE o más de 6 UBE (Unidades de Bebida Estándar).
En España se considera que 1 UBE equivale a 10 gramos de alcohol puro.

Una copa/vaso/caña (200cc) de cerveza / vino / sidra / champán / cava / o un chupito de licor equivale a 1 UBE.
Una copa (50cc) /combinado /cubata de whisky / ron / coñac / brandy /vodka /ginebra,  equivale a 2 UBEs.

Según la OMS, el consumo de riesgo se sitúa en 40 gramos de alcohol puro/día en el  varones (4 UBEs), y en 2,5 gramos en mujeres (2,5 UBEs). Superados esos niveles, el consumo tiene efectos sobre la salud física y/o mental.

En el caso del consumo de riesgo ocasional, el consumo de riesgo se sitúa en >50g (5 UBEs), en una sola ocasión, para varones y >40 g para mujeres (4 UBEs).

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