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A propósito de este día, hemos preparado un documento basado en la evidencia científica más reciente que puede ser de tu interés. Te animo a leerlo!

Saludos,

Dra. Mª Reina García Closas

diacancer

¡Buenas noticias!

Un estilo de vida saludable te permite reducir en un 30-40% tu riesgo de cáncer de mama:

  • Mantén un peso corporal normal
  • Realiza ejercicio físico moderado
  • Evita o disminuye la ingesta de alcohol
  • Adhiérete a la Dieta Mediterránea

El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en mujeres.

La supervivencia por cáncer de mama ha mejorado notablemente en los últimos 2 años gracias al diagnóstico precoz y a un mejor tratamiento.

Sin embargo, el número de nuevos casos de cáncer de mama está aumentando.

En la mayoría de casos de cáncer de mama no existen factores genéticos o hereditarios claros y el estilo de vida juega un papel crucial en su aparición.

Entre los factores de riesgo ambiental (no genéticos), los factores hormonales son los que tienen mayor influencia.

La exposición a factores de riesgo en la adolescencia y juventud (incluido el sobrepeso y la dieta) pueden ser más importantes en el riesgo de cáncer de mama en la vida adulta que la exposición en la vida adulta.

La lactancia materna protege del cáncer de mama

El consumo de alcohol es el factor dietético más consistentemente asociado al riesgo de cáncer de mama, incluso a dosis bajas.

La ingesta elevada de ácido fólico (presente en vegetales de hoja verde) puede proteger del cáncer de mama, sobretodo en mujeres que ingieren bebidas alcohólicas.

Un consumo elevado de alimentos ricos en polifenoles y fitoestrógenos (p.ej, flavonoides y derivados de la soja), y la vitamina D protegen del cancer de mama.

Un consumo bajo de carnes rojas y procesadas y su sustitución por una combinación de carnes blancas, pescado, legumbres y frutos secos durante la adolescencia y juventud previenen el cancer de mama.

El aceite de oliva virgen tiene efectos quimiopreventivos en la células de la mama.

La Dieta Mediterránea protege del cancer de mama

Las mujeres con cáncer de mama  deben incrementar o mantener un nivel moderado de actividad física, evitar ganar peso y reducirlo si sufren de sobrepeso u obesidad.

EPIDEMIOLOGÍA DEL CÁNCER DE MAMA

El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en mujeres a nivel mundial.

En España, de todos los cánceres femeninos, es el cáncer que presenta mayor incidencia (29%), mortalidad (15.5%) y prevalencia (40,5%) a los 5 años (Ferlay J y col, GLOBOCAN 2012; Bray F y col,  Int J Cancer 2013).

La supervivencia por cáncer de mama ha mejorado notablemente en las últimas dos décadas gracias al diagnóstico precoz y a un mejor tratamiento. La mortalidad por cáncer de mama es hoy un tercio inferior a la que existía hace 20 años. La supervivencia actual en España a los 5 años es del 83% (Euracare-4).

La incidencia y mortalidad por cáncer de mama en España es de las más bajas en Europa. A pesar de que el número de muertes está estabilizado y las tasas de mortalidad están descendiendo, el número de casos de cáncer de mama y las tasas de incidencia están aumentando progresivamente.

A pesar de que se ha avanzado mucho en el tratamiento, la introducción de métodos para predecir qué mujeres presentan elevado riesgo de cáncer de mama o para prevenir la enfermedad ha sido menos exitosa.

Factores de riesgo

El 5-10% de los cánceres de mama son hereditarios, es decir, debidos a mutaciones genéticas. Entre éstos, el 40% se debe a mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2.

En el 15-20% de los casos de cáncer de mama existen antecedentes familiares.

El 70-80% de los casos de cáncer de mama son esporádicos, es decir, sin factores genéticos o hereditarios conocidos previamente, y donde el estilo de vida juega un papel crucial en su aparición.

El cáncer de mama se produce por la interacción de factores de riesgo genéticos y ambientales. Entre los factores de riesgo ambiental, los factores hormonales son los que tienen mayor influencia.

El incremento en la incidencia de cáncer de mama se prevee que va a continuar en los próximos 20 años a pesar de los esfuerzos en prevención. Ello no es sorprendente debido a que cada vez hay un mayor número de mujeres que presentan factores de riesgo.

Los principales factores de riesgo del cáncer de mama son:

-    Edad de menarquía (primera regla) temprana
-    Edad  del primer embarazo tardía
-    Bajo número de embarazos
-    Períodos cortos de lactancia o ausencia de lactancia materna
-    Menopausia tardía
-    Sobrepeso y obesidad
-    Consumo de alcohol
-    Sedentarismo
-    Terapia hormonal sustitutiva

La mayor parte de estos factores de riesgo están relacionados con los efectos de los estrógenos.

Durante el periodo de tiempo que transcurre entre la menarquia y el primer embarazo, es decir, durante los años de la adolescencia y la primera juventud, las células mamarias están parcialmente diferenciadas, y no es hasta el primer embarazo y la lactancia que éstas acaban de madurar y diferenciarse. Durante este periodo, el tejido mamario es particularmente susceptible a los carcinógenos. Cuando más larga sea su duración, la mujer tendrá mayor riesgo de sufrir un cáncer de mama pues es  el periodo en el que los factores de riesgo ambiental pueden tener mayor efecto sobre las células mamarias para mutarlas y transformarlas en cancerígenas.

La exposición a factores de riesgo en la adolescencia y juventud (incluido el sobrepeso y la dieta) pueden ser más importantes en el riesgo de cáncer de mama en la vida adulta, al cabo de varias décadas, que la exposición en la vida adulta.

En el subgrupo de mujeres con moderado o elevado riesgo de cáncer de mama, el 50% de cánceres de mama podrían ser prevenidos mediante los fármacos quimiopreventivos de los que se dispone actualmente (tamoxifeno, raloxifeno, exemestano y anastrozole).

En las mujeres en general, el cáncer de mama se podría reducir en un 30-40% aplicando medidas relacionadas con el estilo de vida: manteniendo un peso corporal saludable, realizando ejercicio físico moderado y disminuyendo la ingesta de alcohol.

El Collaborative Group on Hormonal Factors in Breast Cancer estimó que la incidencia de cáncer de mama en países desarrollados podría reducirse más de la mitad si las mujeres tuvieran más hijos y les dieran el pecho durante periodos más largos, similares a los de los países en vías de desarrollo. A pesar de que el promover el aumento del número de hijos no parece factible (debido al incremento en la densidad de población mundial, y por motivos sociales, económicos y de salud general), sí se debería promover  la lactancia materna (también por  motivos de la salud del bebé).

La lactancia materna protege del cáncer de mama

DIETA Y CÁNCER DE MAMA

Cada vez hay mayor evidencia sobre el efecto de la dieta en el riesgo y prevención del cáncer de mama. Aunque la dieta puede influir en el riesgo de desarrollar cáncer de mama, su influencia es difícil de separar de la influencia del peso corporal.

Alcohol

El consumo de alcohol es el factor dietético más consistentemente asociado al riesgo de cáncer de mama, incluso a dosis bajas.
La ingesta media diaria de un vaso de vino o similar (cerveza, cava)  incrementa un 9% el riesgo de cáncer de mama.
La ingesta de alcohol a largo plazo incrementa un 28% el riesgo de cáncer de mama (Jayasekara H y col, Alcohol Alcohol 2015).
En este sentido, es preocupante el incremento en el consumo de alcohol en adolescentes y en jóvenes, especialmente en forma de “binge eating” o atracón (Liu Y et al, Womens Health (Lond Engl) 2015).
Un meta-análisis publicado en el British Journal of Cancer  (Chen P y col 2014) mostró que la ingesta elevada de ácido fólico (presente en vegetales de hoja verde) puede proteger del cáncer de mama, sobretodo en mujeres que ingieren bebidas alcohólicas.

Frutas y vegetales

Algunos estudios muestran que la ingesta elevada de frutas y vegetales previene del cáncer de mama, pero parece ser que el efecto protector solo se produce para los tumores con receptores de estrógenos negativos (ER -).
Un consumo elevado de alimentos ricos en polifenoles y fitoestrógenos (p.ej, flavonoids, derivados de la soja), y la vitamina D protegen del cancer de mama (Rossi RE y col, Anticancer Res 2014)

Carne roja

El consumo de carne roja muy cocinada o hecha a la brasa parece asociarse a un aumento del riesgo de cancer de mama, mientras que el consumo de pescado protege.
Un estudio de la Universidad de Harvard, que siguió a 89.000 mujeres de 24 a 43 años durante 20 años, mostró que un consumo bajo de carnes rojas y procesadas y la sustitución de las mismas por una combinación de carnes blancas, pescado, legumbres y frutos secos como fuentes de proteínas durante la adolescencia y juventud ayudan a prevenir el cancer de mama (Farvid M et al, British Med J, 2014)

Grasas

Durante muchos años se especuló sobre el efecto de la ingesta de grasa y el riesgo de cáncer de mama pero los resultados no han sido concluyentes. Los ensayos clínicos han demostrado que la disminución de la ingesta de grasa total de la dieta no disminuye el riesgo de cáncer de mama. No obstante, estudios experimentales a nivel celular sobre carcinogénesis mamaria muestran que el aceite de oliva virgen tiene efectos quimiopreventivos en la células de la mama (Cancer Treat Res, Escrich E, 2014)
El consumo de grasas saturadas y trans está probablemente asociada al riesgo de cancer de mama. Además, niveles altos de cholesterol, triglicéridos y hemoglobina glicosilada en sangre parecen asociarse al riesgo de cancer de mama. Por este motivo, estos factores deben ser controlados en las mujeres de alto riesgo.
(Rossi RE1. Anticancer Res. 2014 34:6861-75).

Pesticidas y hormonas

Aunque mucha gente cree ciegamente que pesticidas y hormonas presentes en los alimentos aumentan el riesgo de cáncer de mama, no existe evidencia científica que demuestre esta asociación. No obstante, tampoco puede descartarse dicha asociación y no existen estudios que hayan rechazado dicha hipótesis. Dado que muchos pesticidas y tóxicos en los alimentos pueden tener acción hormonal, la hipótesis sigue abierta y se requieren más estudios al respecto

Dieta Mediterránea

La Dieta Mediterránea protege del cancer de mama
Un meta-análisis reciente de estudios  observacionales ha evidenciado que una elevada adherencia a la Dieta Mediterránea se asocia a una disminución significativa de un 13% de la mortalidad general por cáncer y de un 7% de la mortalidad por cáncer de mama. (Schwingshackl L y Hoffmann G, Cancer Med  2015).

Restricción energética – Control del peso

En cuanto a la recaída en mujeres que han sido diagnosticadas de cáncer de mama, una revisión de la literatura científica publicada en Breast (Chlebowski RT, 2013), muestra que la actividad física moderada (caminar 3-4 horas por semana) previene la recurrencia. Esta revisión concluye que, a la espera de los resultados  definitivos de los ensayos clínicos aleatorizados que están actualmente en marcha, para prevenir  el riesgo de recaída, se debe aconsejar a las mujeres con cáncer de mama  que además de incrementar o mantener un nivel moderado de actividad física, eviten ganar peso y que lo reduzcan si sufren de sobrepeso u obesidad.

El sobrepeso y la obesidad en el momento del diagnóstico están asociados con un peor pronóstico en las mujeres  con cáncer de mama. Estudios muestran que la mortalidad es un 33% superior en mujeres obesas que en mujeres no obesas (Rodríguez San Felipe MJ y col., Nutr Hosp, 2014).

Asimismo, un metaanálisis de estudios clínicos ha evidenciado que ganar peso, especialmente >10%, tras el diagnóstico de cáncer de mama aumenta la tasa de mortalidad en mujeres con cáncer de mama (Playdon MC. J Natl Cancer Inst 2015).

Además, en mujeres con cáncer de mama y obesidad, el riesgo de complicaciones cardiometabólicas también aumenta, y éstas empeoran la calidad de vida y acortan la supervivencia.

El incremento de peso tras el diagnóstico es frecuente en las mujeres que han sido diagnosticadas de cáncer de mama, sobretodo en las que han sido sometidas a tratamiento con quimioterapia. El 68% de las mujeres con cáncer de mama aumentan entre 2 y 8 kilos de peso a los 3 años del diagnóstico.

Cada 5 kg de aumento de peso se asocia a un 13% de aumento de mortalidad.

Es pues sumamente importante que, una vez diagnosticada de cáncer de mama, la mujer acuda a un especialista experto en la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad, así como en la prevención de las recaídas del cáncer a través de la dieta.

Con el fin de evitar añadir más estrés y confusión a la paciente del que ya de por sí supone el ser diagnosticada de cáncer, ésta debe evitar ponerse en manos inexpertas o de pseudoprofesionales que -pese a las buenas intenciones- no basan sus recomendaciones en el rigor y en los datos que aporta  la evidencia científica adecuadamente contrastada

Vitamina C

En una reciente revisión y meta-análisis de estudios prospectivos se observó que la suplementación con vitamina C en pacientes con cáncer de mama puede prevenir el riesgo de recaídas. Así, por cada 100mg de incremento en la ingesta de vitamina C, disminuye un 22% el riesgo de recidiva (Harris HR y col, Eur J Cancer, 2014).

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